Cuatro puertas, un solo camino
Texto pegado, .txt, .md, .docx y .epub. Todo desemboca en la misma estructura, sin subir nada a ningún sitio.
Pega un texto o abre un .docx, un .epub o un .md. Pliego Reader lo convierte en un libro que se lee hoja por hoja, con su índice, sus marcapáginas y sus subrayados —y del mismo texto compone un PDF que una imprenta acepta.
Gratis · Sin registro · Tu texto no sale de este dispositivo
La mayoría de las herramientas que convierten manuscritos te devuelven un archivo y te dejan solo. Pliego Reader hace lo contrario: encuaderna el texto y te lo entrega abierto, con dos hojas enfrentadas, la animación de pasar página, el capítulo abriendo siempre en la hoja derecha y el folio en su sitio.
Detecta los capítulos aunque el archivo no los marque —«Capítulo 1», «I.», un número solo, un encabezado con almohadilla— y distingue los preliminares del cuerpo, para que el capítulo uno no empiece a contar antes de tiempo.
Selecciona un pasaje y aparecen las herramientas: resaltar, subrayar, ondular, tachar o dejar una nota. Las marcas se guardan por posición de carácter dentro del bloque, no por píxeles, así que cambias el cuerpo de letra y el subrayado sigue cubriendo exactamente las mismas palabras.
Todo va a parar a un bloc con líneas de cuaderno, del que puedes exportar tus notas en Markdown o sacar una tarjeta de cita en imagen para compartir un párrafo.
Texto pegado, .txt, .md, .docx y .epub. Todo desemboca en la misma estructura, sin subir nada a ningún sitio.
Cinco tipografías, cuerpo, interlínea, medida, sangría o espacio entre párrafos, capitular, justificación y cuatro ambientes de lectura.
Búsqueda con contexto, índice sincronizado con el capítulo abierto, marcapáginas y un glosario propio de cada libro.
Un XHTML por capítulo, índice navegable, metadatos y portada. Se abre en Kindle, Kobo y Apple Libros.
Un destino limpio, a página exacta, y otro con todo lo que una imprenta necesita. Tú eliges con un botón.
Sube tu portada o deja que Pliego genere una a partir del título, con seis paletas y seis ornamentos.
Entre un PDF bonito y un PDF imprimible hay cuatro piezas, y Pliego Reader las trae todas:
TrimBox y BleedBox declaradas.La tipografía viaja dentro del archivo, de modo que el libro se ve igual en cualquier máquina y en cualquier taller.
Las decisiones que un cajista tomaba sin pensar, aplicadas siempre igual: el capítulo abre en hoja derecha, el folio impar cae en recto, el titulillo distingue las dos manos, el primer párrafo no se sangra.
Y las que se notan al leer aunque nadie sepa nombrarlas: ninguna línea suelta a un lado del salto, ninguna palabra de una letra cerrando renglón, la raya de diálogo pegada a lo que dice, la última línea de un párrafo nunca más corta que dos sangrías, la justificación con topes para que no aparezcan ríos blancos.
Cinco formatos de página: 13 × 20 cm, 15 × 23 cm, A5, 5,5 × 8,5″ y 6 × 9″, los dos últimos pensados para publicación bajo demanda.
Pliego Reader no tiene servidor, ni cuenta, ni base de datos. El texto que pegas se analiza en la memoria de tu navegador; el PDF se compone ahí; el EPUB se comprime ahí. Nada de tu obra se transmite a ningún sitio, y no porque lo prometamos: porque no existe el sitio al que enviarlo.
Eso hace desaparecer de golpe las categorías que copan las listas de vulnerabilidades web —inyección de base de datos, autenticación rota, secretos filtrados—. No están mitigadas: no existen. Y no hay un ataque capaz de robar las bibliotecas de todos los usuarios, porque no hay un sitio donde estén todas.
La única petición que la aplicación hace a un tercero es la descarga de las tipografías. Puedes apagarla con el interruptor «Modo local»: con él activado, la pestaña de red de tu navegador registra cero peticiones salientes. Es una afirmación que puedes comprobar en diez segundos.
Los derechos de acceso, portabilidad y supresión no se piden por correo: se ejercen con dos botones dentro de la propia aplicación, que descargan todo lo guardado en un archivo o lo borran en el acto.
No. No hay registro, ni contraseña, ni correo. Abres la página y ya puedes pegar un texto o abrir un archivo. Tu biblioteca se guarda en el almacenamiento local de tu propio navegador.
No. Todo el procesamiento ocurre dentro de tu navegador: el análisis del texto, la paginación, la composición del PDF y la creación del EPUB. Ningún fragmento de tu obra se transmite a un servidor nuestro, porque no existe tal servidor.
Texto pegado directamente, archivos .txt, .md (Markdown), .docx de Word y .epub. Todos se convierten a la misma estructura interna, de modo que un capítulo se comporta igual venga de donde venga.
Sí. Abres el .docx, revisas el sumario que Pliego detecta, encuadernas el libro y exportas a EPUB. El archivo resultante se abre en Kindle, Kobo y Apple Libros.
Sí, si eliges el destino «Imprenta». Ese PDF lleva sangría de corte, marcas de corte y cruces de registro, cajas TrimBox y BleedBox, tipografía incrustada, folios, titulillos y control de viudas y huérfanas. También puedes generar la portada con el lomo calculado y los pliegos impuestos por cuadernillos. Si solo quieres leer o imprimir en casa, el destino «Lectura» da un PDF limpio, sin ninguna marca.
Dividiendo el número de páginas entre dos —las hojas— y multiplicando por el grosor de la hoja del papel que elijas. Un ahuesado de 80 gramos mide 0,115 mm por hoja: ciento cincuenta páginas dan 8,6 mm de lomo.
Nada. No hay publicidad, no hay analítica y no se venden datos, entre otras razones porque no hay datos que vender.
Sí. Una vez cargada, la aplicación funciona con el wifi apagado. Además incluye un «modo local» que desactiva la descarga de tipografías externas: con él activado, la aplicación no realiza ninguna petición de red.
Se pierde la biblioteca guardada, porque no existe copia en ningún otro lugar. Por eso la aplicación permite descargar todos tus datos en un archivo y exportar cada libro en EPUB, PDF o Markdown. Hazlo con regularidad.
Sí. Conservas todos los derechos sobre tu obra y sobre los archivos que exportes. No hay regalías ni permisos que pedir.
No hay que registrarse ni instalar nada. Pega un texto y en unos segundos lo estarás leyendo hoja por hoja.
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